Por: Antonio Alcaraz
Una denuncia ciudadana pone bajo la lupa la atención que reciben los contribuyentes en las oficinas del Servicio de Administración Tributaria (SAT) en Pachuca, Hidalgo.
En entrevista, Elías Navarro Hernández aseguró que fue víctima de un trato que calificó como “déspota, grosero y poco profesional” por parte de quien identifica como Yolotzin Yazmín Solís Hernández, administradora de las oficinas del SAT en Pachuca.
De acuerdo con su testimonio, el usuario acudió a realizar diversos trámites relacionados con la inscripción de empresas y, durante la revisión de su documentación, ocurrió el episodio que detonó su inconformidad.
“¿PUEDO PASAR AL SANITARIO?”
Según relató Navarro Hernández, mientras el personal revisaba sus documentos solicitó autorización para acudir al baño. Afirma que la respuesta de la administradora fue tajante: “No”.
El ciudadano cuestionó la negativa y, finalmente, decidió levantarse para acudir al sanitario, pese a que, según su versión, la funcionaria le había indicado que no podía hacerlo.
Al regresar, luego de llevarle la contraria, el usuario aseguró que los trámites se complicaron, pues le informaron que estos no procedían debido a diversas observaciones en la documentación.
RECHAZO DE TRÁMITES Y REQUISITOS ADICIONALES
Navarro Hernández, quien dijo dedicarse a la gestión de trámites fiscales, señaló que llevaba alrededor de cuatro inscripciones de empresas y que ninguno de los procedimientos pudo concretarse.
Entre las observaciones que, según su relato, le realizaron estaban “copias” que presuntamente “no tenían la calidad requerida” y cuestionamientos sobre documentos notariales provenientes de China (de las empresas para las que trabaja).
El denunciante consideró que algunas de las exigencias que le fueron planteadas constituían requisitos adicionales a los establecidos formalmente para el trámite.
“Nosotros nos apegamos a los requisitos. Todo lo que esté mal lo corregimos con el notario o con la persona que emitió los documentos”, explicó.
“LEVANTE LA QUEJA, PERO NO PASÓ NADA”
Navarro Hernández aseguró que posteriormente presentó una queja a través de los mecanismos del propio SAT.
La inconformidad fue registrada y posteriormente apareció como “atendida”, pero afirmó que no recibió una explicación ni seguimiento que considerara suficiente.
El ciudadano cuestionó que, pese a las quejas que asegura haber presentado, no se haya realizado una investigación que permita determinar qué ocurrió.
FALTA DE EMPATÍA
El denunciante, quien aseguró haber trabajado en el SAT entre 2012 y 2018, sostuvo que durante su periodo como trabajador conoció una dinámica de atención que, desde su perspectiva, era mucho más cercana a los contribuyentes.
Recordó que anteriormente se apoyaba a personas adultas mayores, productores del campo y ciudadanos que tenían dificultades para realizar trámites digitales.
“¿Dónde quedó la empatía de los asesores con la gente?”, cuestionó.
Para Navarro Hernández, quienes acuden al SAT muchas veces desconocen los procedimientos y necesitan orientación, por lo que consideró que el trato recibido por parte de los servidores públicos debe ser respetuoso y profesional.
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