Por: Tania Martínez Suárez
“De día veo a color y pienso en blanco y negro. De noche veo en blanco y negro y pienso a color”
Fabrizio Caramanga.
Invariablemente cada que lavo mi ropa, me doy cuenta que el color negro es el que más utilizó, me ha acompañado desde adolescente, justamente cuanto más me decían que vistiera de rosa o colores claros el color negro más inundaba mi closet.
Me parece práctico, es rápido tener un color base e ir combinando con algunos otros. Cuando he atravesado duelos también está ahí, aunque ya me dijo mi amiga Itzel que en esos momentos se deben usar colores claros, que hasta energéticamente te protegen más, porque el negro absorbe y los colores claros repelen.
Cuando mi hija nació pase casi un año sin usarlo, había una gama de violeta muy presente en mis atuendos, y unos zapatos azules de gamuza que me fascinaban; tenía mucho miedo cuanto ella llegó al mundo y al mismo tiempo nunca descubrí una fortaleza que no sabía que poseía, la ternura radical que de ella emana no cabe en en un color, es un arcoiris, un prisma maravilloso y ruidoso.
Vida me ha enseñado a mezclar colores, a crear tonos únicos, a usar botas de lluvia en plena primavera porque nunca se sabe si algún charco nos espera en el camino, ella dibuja y crea personajes fantásticos: sirenas de amplias caderas y manos bamboleantes, bailarinas con tutús de de viruta de los colores, alebrijes, ranas, mujeres jóvenes, dibuja a su papá, a nuestra perrita Kafka y a mí, en escenarios raros, retadores o en apacibles bosques que exploramos juntos.
Los colores de las paredes de la casa también los ha modificado, no importaba cual estuviera de base ella desde pequeña pintaba “monitos” como si eso que imaginaba tuviera que salir al mundo de forma intempestiva y solo encontraba esoso muros para que vivieran.
Hace casí once años esa pequeña niña venía al mundo y ni en mis más locos sueños pude haber imaginado todo lo que cambiaría con su llegada. Ahora me gusta el color verde menta, de ese color es mi bicicleta, algunas bolsas, mis blusas favoritas, los aretes que más uso y la libreta que siempre me acompaña.
