Por: Tania Martínez Suárez
¿Qué quiere decir ser de Pachuca?
Dicho de una persona: De habla y de hábitos no aceptados socialmente. U. t. c. s. ordinario, vulgar1, hortera.
¿Cómo se llamaba antes Pachuca?
La historia de Pachuca data del siglo XV, cuando fue fundada por un grupo mexica que la llamó Patlachiuhcan, que quiere decir “lugar estrecho”, en donde abundaban el oro y la plata.
Lo primero que tengo que decir es: esta es mi ciudad
yo nací aquí
y aunque no me crié en ella
pude reconocerla 20 años después
cuando era niña la visitaba con relativa frecuencia
por la cercanía con el lugar donde crecí
no miento si digo que mis huesos son de Tiza
y mi corazón de viento
así estoy conformada
entre caminos de gis de los que se van
y la Bella Airosa que nos embelesa con su calma
poco he escrito sobre ella
me he dedicado los últimos 20 años de mi vida a recorrerla
al principio para encontrar los lugares que permitieran seguir aquí
para ubicar los espacios que me alegrarán
para quererla tenía que necesitarla
llegué primero a la Escuela de Medicina
que prestaba sus instalaciones
a la naciente licenciatura en Ciencias de la Comunicación
sí, soy comunicóloga
ahí había una estación de radio improvisada
entre cartones de huevo y mucha cofradía
yo iba a ser locutora, pero esa otra historia
el 54 de la carretera Pachuca – Actopan nos acogió
nació el Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades
por sus siglas ICSHu
arribé
cómo llegamos muchos
cómo llegamos miles
en el interior del estado hay pocas oportunidades para ser profesionista.
He surcado a pie esta ciudad
tengo mis escondrijos para los días malos
y para dar luz a mi corazón
la Fototeca Nacional por ejemplo,
me acercó al mundo de las artes visuales
y me regaló a uno de mis más admirados amigos
su director, Juan Valdez, como el café
justamente una plática con él es un tinto bien cargado
siempre logra despertarte de la diada
recuerdo con añoranza la Plaza del Reloj Monumental
que estaba llena de árboles
mausoleo prístino
y sobresalía un tablero ajedrezado de proporciones humanas
el centro era mi lugar para pensar
cuando eres joven hay mucho que pensar
mucho que escribir
mucho que ver
y en sentido estricto ese lugar es el corazón de la ciudad
ahí encontré a los danzoneros de cada viernes
al reloj más grande que haya visto hasta ahora
y sentí por primera vez ese viento que arremolina a partir de las 7 de la tarde
y suele escabullirse a alrededor de las 9 entre los cerros que nos acunan
pasaba en las mañanas
en la pausa propia del inicio
para ver como el sol rebotaba entre los ángulos calizos
amaba ese lugar, porque me parecía que estaba en otro tiempo
y que un portal habría de abrirse para mostrarme algo más…
alguna administración municipal decidió remodelarla
ahora es solo una losa de concreto
inerte
agrietada
insostenible
esa puerta no se abrirá.
Desde el primer mes aquí me propuse conocer la ciudad entera
mi padre me dijo que, las ciudad se conocen a pie, y así lo hice
por la tardes o por noches un amigo y yo discurrimos por sus calles
visitamos cenadurias,
esquinas de 5 puntas
viejas construcciones del centro
la Maestranza o las casas abandonadas
esa Pachuca me robó el corazón para siempre
la sentía una joven compañera a la que seguir el paso.
Conocí el mundo de las cantinas
onírico viaje que se cierne en el vaivén del puertas
entre canaletas bajo las barras para orinar de pie
universo contenido tras paredes viejas
fiesta idílica en la que todos son bien recibidos
la democracia se sirve en cada trago
entre:
quemaditas
rones
pulque
mezcales de dudosa procedencia
pero con la certeza de su hechizo
las mejores bolas de cerveza del contado las sirve el Flaco en “La Barata”
se pervive en el “Salón Regio”, “Don Chino”, “Salón Pachuca”
y la incomparable “Las águilas”
ahí se comía mejor en la cafetería de la Universidad
y se aprendía de la experiencia de los demás
vienen a mi mente las risas de Rox, Sara, Susana, Berenice, Sonia, Rosa, Diana, Yuriko, Juanita, Luz y otras tantas amigas
compartimos las cervezas y las ideas
que iban y venían en todas direcciones
eferveciamos para convertirnos en nosotras mismas
precioso tiempo
prístino momento detente, eres tan hermoso
al cabo de los años todas somos distintas.
También me enamoré del chico aquel
leopardo intrigante
escurridizo
amaba la idea de tenerlo
pero aún más aún la imposibilidad de ello
me persiguió y yo a él
pero nunca al mismo tiempo.
A Pachuca, te acostumbras
o no te acostumbras
a muchos nos gusta pero al mismo tiempo siempre queremos irnos
nos quedamos porque es nuestro lugar
así con los cráteres a media calle
con los ríos que bajan desde los barrios altos en época de lluvias
y se llevan entre vertiginoso ritmo a los incautos
el viento es cosa aparte
está presente todo el año
todavía no puedo decir si la gente se peina
porque no hay fijador que le gane a la ventisca
el clima es una ambivalencia
creo firmemente que influye tanto en la personalidad de los locales
que su humor es igual de voluble
con el sol iracundo si el rayo es directo
y el frío insensato si se está en la banqueta de enfrente
así, con sus contradicciones
con sus “élites”
con su afición incoherente, a veces, al fútbol,
así, con el mal carácter de su gente
con esos lemas fascistas: “Pachuca para los pachuqueños”
ó “haz patria mata un chilango”
así, apocalípticos e integrados
a veces de los primeros y a veces y de los segundos
aquí permanecemos
hemos echado raíces
nuestros cuartos de foráneos se han agrandado
pagamos hipotecas
impuestos
vamos a reuniones vecinales
votamos en cada elección
hacemos las filas para pagar los servicios
disfrutamos las fiestas
las comidas
las tradiciones
la feria de San Francisco en el Parque Hidalgo y no la otra
¿qué sino todo esto nos hace parte de esta ciudad?
Ahora llegan migrantes de centroamérica , Cuba ó Haití,
es interesante como la imagen y el fondo de la ciudad se transforman
acompaña en el transporte colectivo
además de las lenguas originarias de nuestro estado
y los acentos propios de las diferentes regiones del país
los rumores del inglés, del francés ó acentos caribeños
las caravanas que cruzan a pie todo el continente americano para llegar a EUA
pasan por aquí
antes solo sabíamos que la Bestia pasaba por Tula
allá pasaban los migrantes para no incomodar
ahora la realidad nos es dispuesta
pasa que en Pachuca también se puede existir de forma muy superficial
si vives por ejemplo en la torre frente al centro comercial de moda
perfectamente puedes:
ir por la mañana al gimnasio,
a la escuela de Monterrey
o el trabajo ejecutivo
luego a la galería comercial
y de vuelta a tu departamento de lujo
por eso es que estas olas de personas de diferentes nacionalidades
nos hacen bien
la diversidad e interculturalidad nos hace bien
aunque algunos locales se rehúsan a que haya cambios
Bienvenidos sean al siglo XXI.
Le he dado a esta ciudad mi tiempo
es lo más valioso que tengo
le he dado mis pasos
mi llanto
mi desconsuelo
y a cambio me ha dado
la vida
me ha brindado un espacio
una voz
un criterio
amigos, muchos amigos
y fans confundidos también
me ha dado trabajo
y la oportunidad de servir a los demás
me ha dado sustento
me ha dado cobijo
y al paso del tiempo también me dio un hogar
un esposo maravilloso
me dio una hija que es de viento y furia, como el lugar que la vio nacer.
La persona que soy se forjó aquí
puedo enumerar todas la direcciones donde he vivido
cuando paso por alguna de esas casas todavía me estremezco
Av. Madero
Santa Julia
Abasolo
las Cajas
la colonia Moleros o como mi hija la nombra “miamorelos”
puedo enlistar los lugares que son míos, porque ahí he sido yo:
La UAEH
El ICSHu
El Edificio Central de Abasolo
Ciudad del Conocimiento
Plaza Juárez
Plaza Constitución
El Centro de las Artes,
la Biblioteca Central del Estado de Hidalgo “Ricardo Garibay”
el Pisal
El cuartel del Arte
La Fototeca Nacional
el Museo de la Fotografía
los mercados:
Benito Juárez
Primero de Mayo
Hidalgo
y Barreteros.
Aquí retomé el camino de la escritura
estas letras me mantiene cuerda y le dan sustento material a mi pensamiento
aquí he podido crear
Pachuca te amarra con su viento
te confunde entre sus laberintos
que suben y bajan según la necesidad
pero uno aprendé la verdadera diferencia entre subir y bajar a costa de las rodillas
hay zonas en las que la altura es tal que por las noches se llena de niebla
como un gigante te abraza y no deja mirar con claridad
el centro es apenas la superficie
el espacio plano que no daña tus articulaciones
arriba está un mundillo de luces titilantes
un cielo antes el cielo
y debajo de nuestros pies miles de kilómetros de túneles
Pachuca nace como un punto de descanso entre la comarca minera y la Ciudad de México
de ahí deviene su condición de sitio de paso
la tradición de la no pertenencia, está instaurada desde entonces.
Yo que soy descendiente de Jaliscienses, no sentí el arraigo a este estado
hasta que en la sierra de Pahuatlán escuché el Hidalguense
ahí vi aquello que encontraba en el mariachi y el tequila, en las composiciones de la música ranchera
identidad
la descubrí después en los festivales de Huapango
cuando las personas dejan lo que están haciendo y se ponen a bailar
entre el zapateo y los movimientos, su postura cambia
su pecho se yergue
eso es orgullo, es dignidad
no bailo nada, pero un huapango sí, claro que sí.
Esta ciudad en un remanzo
muchos nos vamos y volvemos
sin pensarlo tanto, tiene que ver con la aparente tranquilidad
con la facilidad de los trasladados
con el disfrute de los cielos abiertos y pristinos
arreboles multicolor que nacen cada atardecer
tiene que ver con la idea de la posibilidad
de la víspera
de la oportunidad…
aunque me vaya, sé bien que estos años se quedan aquí
con este ritmo, Pachuca tiene su propia cadencia
aquí que quedan todos los días
las conversaciones
encuentros y desencuentros
aquí se quedan todas las plegarias que no me atrevía a decir
pero que surtieron efecto
esta ciudad me habita y yo la habitó a ella
en los días presurosos y llenos de pendientes
en las noches insomnes que me avasallan
ha sido cuidadora y guarida
sé bien que trémula me espera al regreso de cada una de mis huidas
al escribir esto creo que estoy andando, literalmente sobre mis pasos,
cosa que no me gusta hacer
en la etnia de mi abuela si uno hace eso la muerte se avecina
y yo todavía no me voy a morir
aquí queda lo poco o mucho que contribuí
porque elegí este lugar para que así fuera.
